Tama, Alma Máter

10 06 2011

Hace unos meses empecé a dar clases en una universidad de Tokio. Tuve la suerte de contar con la ayuda de mi amigo JCM, que me presentó al jefe del departamento y habló bien de mí (eso es generosidad, teniendo en cuenta mis numerosos defectos como persona). El jefe del departamento tuvo a bien contratarme, y por suertes del destino acabé recibiendo cuatro clases a mi cargo, en lugar de las dos que son costumbre.

La universidad en la que enseño es un lugar interesante. Los estudiantes, por norma general, tienen interés en las asignaturas y se esfuerzan por aprender. Hay excepciones, por supuesto: la mitad de los chicos de la segunda clase de los jueves tienen las mismas ganas de interaccionar que una maceta de geranios -con el agravante de que se trata de una clase de conversación-, y en general todos están más preocupados con las actividades de sus clubes que con los trabajos que tienen que presentar y los exámenes de final de curso.

En parte, esto es culpa del sistema educativo japonés. Para un país con tan alto grado de alfabetización (99%, dicen las fuentes oficiales) Japón ha diseñado su proceso universitario de forma que resulta bastante difícil acceder a una carrera, pero absurdamente fácil terminarla. Como un embudo al revés, dijo alguien una vez para explicármelo; me parece una buena imagen. Dado que soy solamente un hijokin (un profesor a tiempo parcial, sin contrato fijo) no me corresponde poner en tela de juicio la forma en que la facultad hace las cosas, y tengo muy presente que soy afortunado al poder trabajar en un sitio en el que, pese a las tradiciones niponas, la universidad trata de mantener un buen nivel docente y enseñar a sus estudiantes. Y esto no es ninguna perogrullada: he hablado con estudiantes de otros sitios que, tras tres o cuatro años estudiando, eran incapaces de producir una sola frase gramaticalmente correcta o comunicarse decentemente en castellano.

Sin embargo soñar es gratis. Así que sueño con una reforma educativa que le dé una buena patada en el trasero a las instituciones y coloque en primer plano aquello que debería ser la primera prioridad: que los universitarios salieran de la carrera con las habilidades suficientes como para poder dedicarse de lleno a algo que les apasione, y no simplemente con un título que les dé acceso a algún trabajo sin ninguna relación con lo que han estudiado, en el que pasarse media vida olvidando.

De momento seguiré trabajando y aprendiendo. Quizá algún día Japón me dé una sorpresa y se decida a superar la superficialidad que parece apoderarse, cada día con más fuerza, de su juventud. De esperanza se vive, dicen.

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Aún no estoy muerto

2 06 2011

Damas y caballeros, el tsunami no me llevó por delante (aunque muchos ya os enterasteis vía mail y redes sociales), ni la radiación de Fukushima me ha desdentado. Todavía. Pero una andanada de clases y responsabilidades diversas me tienen un tanto anclado al trabajo y alejado de pequeños placeres como éste. Aunque dicen que los blogs están muertos, así que tal vez todo intento por resucitar esta página semianónima sean vanos.

Tengo pensado volver a escribir aquí, aprovechando algunas mejoras tecnológicas que han venido a parar a mis manos y de las que os hablaré si se tercia. Pero antes de volcarme a hacerlo, me gustaría recibir algo de feedback de quien quede en los intratubos. ¿Todavía alguien está suscrito a esto? ¿Alguien tiene intención de leerme y de opinar sobre mis despropósitos?

De ser así, nos veremos pronto por este lado del mundo virtual. Si no, cambiaré de tácticas y metodología. Dicen que para los que están muy ocupados hay soluciones como Twitter, pero sigo sin poder manejarlo correctamente. Decir lo que uno piensa en 140 caracteres es un ejercicio demasiado arduo para un profesor de castellano, diría yo.

Un abrazo.





Defensa desapasionada de la tilde en “guión”

9 11 2010

Los señores de la Real Academia de la Lengua Española -que Tutatis los tenga en su gloria- han debido de sentir algo de vergüenza por la indecente cantidad de tiempo libre con que cuentan, y han sacado un nuevo panfleto pertinente a la ortografía del castellano. En general uno debería tomarse estas cosas como documentos de carácter informativo, guías descriptivas de la evolución del idioma con el paso del tiempo. Sin embargo, creo que esa panda de abuelos chochos, que no tienen nada mejor que hacer, se han cargado con tantas ínfulas que se les ha olvidado su verdadera función, y ahora se creen en el derecho de decirnos cómo tenemos que hablar.

Por si alguno no se ha enterado todavía, aquí dejo un enlace en el que aparecen los cambios principales. Algunos de ellos, todo hay que decirlo, tienen sentido: el hecho de acentuar la “o” entre números era algo necesario cuando la única manera de representar los caractereres de imprenta era usar una máquina de escribir (o poseer una imprenta); los ordenadores hicieron obsoleta esa regla en los 80. Dejar de usar la “q” para nombres de lugares como “Qatar” e “Iraq”.

Los nombres de las letras… No creo que nadie les haga mucho caso, la verdad; después de mis años en Latinoamérica he llegado a la conclusión de que cada uno llama a las cosas como le sale de la entrepierna, y ningún folleto de las calvas pensantes ibéricas les va a hacer cambiar de opinión. No creo que muchos latinoamericanos decidan empezar a decir “uve doble” (en lugar de “doble u”), o “be” (en lugar de “be larga”). O “ye” en lugar de “i griega”, ya puestos.

Pero el cambio que me parece más estúpido, reaccionario, retrógrado y digno de un manteo sistemático y subvencionado (sic.) es el de los supuestos “monosílabos a efectos ortográficos”. Señores alopécicos de la RAE: la palabra “guión” puede tener, a sus oídos, una doble posibilidad de pronunciación, y yo respetaré que otras personas quieran pronunciarla como un monosílabo, y la escriban como les salga de los huevos (con perdón), pero si creen que me van a colgar un sambenito de burro iletrado porque yo opte por pronunciarla (y escribirla) como un bisílabo, lo llevan claro. Nos vemos en el patio a la hora del recreo, que yo doy unas patadas que se caga la perra.

Faltaría más.





Al otro lado del río

2 11 2010

Mi casa está en Kawaguchi, un barrio de Saitama, que si recordáis está justo al norte de Tokio. Al otro lado del Arakawa. Para el par de clases que tengo que dar, de momento, en Shinjuku (uno de los centros de Tokio), no estoy demasiado lejos. Es una zona tranquila, con sitios para pasear y vecinos que te saludan. Esto último, por cierto, es un lujo extraño en la gran urbe.

Volver a un trabajo (bueno; dos, en realidad) remunerado legalmente, tras casi ocho años de sequía y oscuridad, es buena cosa. No es que de repente vuelva a meter cuarenta horas a la semana enseñando castellano, pero entrar otra vez a una clase con un puñado de gente que quiere aprender me da muy buen rollo. La academia, en la que estoy dando clases un par de días a la semana, ya no cuenta con casi ninguno de los profesores con los que trabajé en el pasado; sólo el jefe de estudios y la dueña siguen siendo los mismos. Pero el ambiente sigue teniendo ese aire casero, de compañerismo, bromas y buen ritmo de trabajo que tanto me gustaba.

Además de las clases, por supuesto, sigo escribiendo. Hay un par de proyectos nuevos para los que tal vez contemos con dinero ajeno a la productora, lo cual también es un cambio interesante; y teniendo en cuenta que para uno de ellos tengo bastante libertad y el tema me interesa mucho, miel sobre hojuelas.

Y hablando de buenos rollos, por cierto, nuestro largo Lodo se llevó unos cuantos premios en un festival de Los Ángeles; podéis ver algo de eso, y de otros festivales en los que ha estado, en la página de wikipedia de la película (qué cosas, eso de que te mencionen en wikipedia; me siento raro y todo).

Tampoco he dejado de traducir. Es algo que llega muy de cuando en cuando, pero es interesante, y me ayuda a estudiar vocabulario que, de otra forma, quizá nunca hubiera tocado. El último día de octubre, para añadir interés al asunto, entró una traducción para un videojuego de Playstation 3, del que todavía no puedo hablar, pero que me alegró la mañana. Informaré, si salen más cosas.

Tengo un montón de fotos absurdas y comentarios sociales para hacer acerca de este bendito país, pero de momento tienen que esperar un poco; los principios son tiempos difíciles, que diría Irulan, y aún me falta asentarme, y encontrar un momento en el que no tenga que hacer mil cosas. Quizá la semana que viene.

A mi casa, por cierto, estáis invitados. Sólo tenéis que avisar. Un abrazo gordo.





Casa, carnet, campo, calor

3 09 2010

Septiembre, y todavía hace un calor de primeros de agosto. Algo está raro en el aire; me pregunto qué pasaría si el verano no terminase, y en diciembre empezara a hacer el mismo calor que en julio, y las estaciones se terminaran. Qué curioso que me salga esa frase, siendo yo fan de Marillion (véase la dirección del blog), que sacaron un primer disco con la voz de Steve Hogarth -alias H-, llamado “Seasons End”. Algunos dicen que es lo mejor que han grabado desde que se fue Fish, y algunos días les doy la razón. Otros días me levanto y no creo ser fan de nada.

Desde el ataque de abejas (no eran avispas, parece) de la última entrada, han pasado varias cosas. Hemos encontrado una casa que nos gusta, la hemos comprado (o esa es la ilusión que a uno se le presenta ante los ojos, cuando firma un montón de papeles con los cuales un banco o entidad similar se adueña de su alma hasta nuevo aviso), hemos empezado a comprar cosas que hay que meter en el lugar (una PS3, por ejemplo, y una cafetera), a hacer planes para las próximas semanas, sobre fechas y sitios y cosas y gente.

Mientras tanto el calor no afloja, y yo me he dedicado, entre otras cosas, a ir haciendo viajes (muchos) de y a la casa nueva, cargado con bolsas con todo tipo de objetos. Tenedores, papel higiénico, azúcar, trapos, cuchillas de afeitar. Hay cierta poesía en encontrarnos en un lugar tan bonito (llegarán las fotos, lo prometo) rodeados de fábricas, con un pachinko en el vecindario y pocas opciones de conseguir comida, a no ser que consigamos cazar algún pájaro incauto. La civilización está a un cuarto de hora andando, pero de eso ya hablaré otro día.

Además de la mudanza en curso, también me he dedicado a encontrar un par de trabajillos traduciendo algo de manga. Una tarea muy interesante (sobre todo si a uno le gusta el manga), no muy lucrativa, que cumple dos objetivos a la vez: por un lado sirve de trabajo, si consigues suficiente volumen como para pagar las facturas, y por otro también es estudio. Si además de esas traducciones consigo otro trabajo que puede salir en unos meses, me doy por satisfecho en ese tema, y dedico el resto de mis energías a la tarea más gorda a la vista: ser papá.

Ah, ¿que no lo había dicho? Pues perdón… Sí, vamos a ser papás. Ningún comentario sarcástico al respecto, por favor; soy el primero en reconocer lo raro que puede sonar. Pero más contento que la ostia, Patxi.

Otra cosa que también he hecho (además de conseguir un iPhone 4, que quizá merezca una entrada para él solo, por lo complejo del proceso y lo satisfactorio de los resultados) ha sido convalidar el carnet de conducir ibérico con el nipón. Qué incautos (segunda vez que uso la palabra hoy; debe de ser el calor…). Conducir al revés tiene su cosa, pero nada que no se pueda superar en unos minutos de práctica en el campito. Por suerte, ya estábamos entre vacas y arrozales, o sea que no me ha costado mucho practicar. Por si hay alguien interesado en conseguir su carnet en Japón algún día, dejaré aquí un único consejo que vale su peso en oro: jamás tiréis un pasaporte vencido/invalidado/lo que sea. Ése trozo de cartulina y papel, tenga los años que tenga, tiene que quedarse en algún cajón del que pueda ser rescatado sin volverse uno loco. La policía japonesa, que se encarga de este trámite, pide que uno pueda demostrar que vivió tres meses en el país (Ehpañaaaa) después de sacarse el carnet -aunque no haya manera de demostrar que en ese tiempo uno condujo nada, claro-, y si has cambiado tres veces de documento, como es mi caso, y el primero se perdió en las nieblas del tiempo, lo tienes claro. Tuve que recurrir a todos los papeles habidos y por haber en el inventorio, y lo que finalmente me salvó fue una carta que recibí cuando vivía en Salamanca, avisándome de que había llegado a buen puerto el trámite de inscripción de una colección de cuentos que registré en su día con la propiedad intelectualoide. Benditos sean los salmantinos y sus chorizos.

En cuanto la vida reanude su cauce contaré cosas más jugosas, espero. Hay mucho a la vuelta de la esquina, y este barrio (y este país) promete. Pero será tras una espera incierta, ya que van a tardar lo suyo en instalarnos internet… (pronúnciese esa última palabra como lo haría Enjuto Mojamuto) Besos y abrazos, nengs.





Un nido de avispas

5 08 2010

Esta mañana me ha dado el puntazo de arremangarme, coger unas tijeras viejas (y oxidadas), e intentar poner un poco de orden en los hierbajos que crecen en la entrada de casa de los suegros, donde nos quedamos hasta septiembre -hasta que nos den las llaves de la casa-. La tarea es algo compleja, como se puede comprobar en la imagen:

Y eso que ahí ya llevaba casi media hora dándole al hierro. Es lo que pasa, cuando ambos habitantes principales de la casa trabajan, y tienen ya sus años. Supongo que el año que viene, que el suegro se jubila, se dedicará a estos quehaceres.

En fin, el caso es que, en medio de mi ataque de orden (cosa no muy infrecuente en mí, todo sea dicho), han aparecido los verdaderos inquilinos del lugar. Aún no estoy seguro si eran avispas, abejas o algún otro bicho de colmena de nomenclatura desconocida para este servidor. El caso es que se han lanzado sobre mí con bastante mal genio, y he tenido que correr un trecho, para que me dejaran en paz. Ninguna me ha picado, pero una señora que pasaba por el lugar se ha visto en la obligación de preguntar qué hacía un extranjero con cara de loco y tijeras en la mano, corriendo por su barrio. Claro que en esos casos la gente se tranquiliza bastante cuando ven que sabes hablar japonés, pero aún así el susto le quedará para el recuerdo.

El barrio, por cierto, es tranquilo y bonito, y está a tomar por saco.

La casa está protegida de todo mal, gracias a unas figuritas llamadas Shisa, de Okinawa (que son como los leones/perros guardianes que llegaron de China, y en las islas principales de Japón suelen representarse como Komainu: las versiones gordas cuya foto todo turista saca en los templos).

Además de contar con los Shisa (uno con la boca cerrada, para no dejar pasar lo malo, otro con la boca abierta para compartir lo bueno), los suegros han tenido el buen juicio de dar el primer paso en la senda que conduce a la sabiduría: apartarse de Windows. Como todavía no se atreven a empezar con un Mac (o con alguna versión de Linux, que sería mucho más molón pero algo más complejo para su seguridad mental), su primer paso es simbólico: usar las versiones antiguas del malvado software propietario de Gates como soporte para macetas y orinales.

A este paso terminaré enseñándoles a programarse un pong en python, y todo. Pero de momento, lo principal es estudiar, que ahora tengo una nueva meta.

Aunque de eso ya hablaré en la próxima ocasión. Espero que estéis todos bien, y encontréis un rato para dejar un comentario. Un abrazo desde los horribles calores de Saitama, brothaz n sistaz.





From the ashes…

22 07 2010

Escribo desde el aeropuerto, aprovechando que las nuevas tecnologías lo permiten. La perra está (probablemente traumatizada y todo) en una bodega de carga, y N actualiza su diario a mi lado. Todo muy Mac. Pongo una foto malísima que acabo de sacar con el iPhone, y en cuanto montemos en el avión me enchufaré el iPod para repasar unos cuantos episodios de los podcasts que me dé la ventolera escuchar.

Adicto a la tecnología, ya sé; qué le voy a hacer. Igual aprovecho para arrancar la partición de Ubuntu y configurar algunas paridas, todo con la intención de no pensar en el estrés que representa viajar con una mascota, sobre todo si ese es el viaje en el que sacas las raíces de un sitio para plantarlas en otro.

Espero que todo vaya bien, y pueda poner alguna tontería más al llegar a Los Ángeles, aunque lo más probable es que lleguemos pulverizados, tarde, y no me quede casi tiempo para dormir. Pero todo sea por una buena causa.





Goodbye, Chinchilla

12 07 2010

Queridos colegas, me largo de aquí.

Algunos de vosotros, si no la mayoría, ya sabéis que me falta poco en el país del café naciente (y quemado, si hacemos caso al sibarita de Andrés); en un par de semanas cumpliré años en el avión que me devolverá a Japón, si todo va bien y no quedamos convertidos en un amasijo sanguinoliento de hierros y cables en el algún lugar del Pacífico. Crucemos los dedos y pongamos velas a quien corresponda, para que no pase. Aunque yo siempre he sido un antisupersticioso en el peor sentido de la palabra: para que no pasen cosas malas tengo que nombrarlas y dar detalles.

El otro día, cuando fui a preguntar por mi último paquete de lentes de contacto a la óptica, tuve un interludio con los empleados del lugar que resume muy bien el tiempo que llevo en el país. La esencia del intercambio fue así: llego, pregunto por las lentillas -que tenían que haber llegado una semana antes- y la encargada me pide que espere mientras pregunta al laboratorio. Mientras ella marca, otra dependienta canta una canción salsera a volumen demasiado alto como para no dedicarse a eso y cobrar por ello, y un tercer dependiente llega a fichar al trabajo, me mira de arriba a abajo y se empieza a cambiar de ropa en una pequeña sala contigua, sin cerrar del todo la puerta. La encargada consigue hablar con la persona en cuestión del laboratorio, y tras estar un rato preguntándole por su familia y la fiesta a la que fue el otro día, me (nos) pone en espera porque se va a averiguar el asunto. Pasan diez minutos de reloj. Llega una familia de padre bigotón, madre de pelo atado rabiosamente a la nuca, niño malcriado y ruidoso, y hacen comentarios ridículos sobre las gafas que el padre se va a comprar, diciendo que con ellas puestas se parece a ese gringo de Alexander, el Mel Gibson. Sin poder contenerme, digo un poco por lo bajo que el actor principal de Alexander (mierda de peli, por cierto), es Colin Farrell. Y que nació en Irlanda, no en Estados Unidos. Creo que el padre me ha oído, porque no hace más comentarios ignorantes de cine, paga las gafas y se va. El niño, durante todo el tiempo que ha pasado en la óptica, no ha dejado de dar patadas al mostrador y a gritar cosas a las que sus padres parecen sordos. Yo, por desgracia, soy incapaz de hacer oídos sordos a otros seres humanos, sobre todo cuando la barrera lingüística es tan mínima que casi hablamos el mismo idioma. La familia desaparece de mi vida y la encargada cuelga el teléfono para decirme que no han podido averiguar nada sobre mis lentillas porque la persona que sabe del tema está tomando café. Me volverán a llamar en un rato. Pasaron 21 horas hasta que recibí la llamada de la única persona competente de la óptica, un chico que durante mi retrato con familia no estaba en el local.

Tengo más cosas que contar, pero creo que la próxima será desde Japón, donde podré llevar la cámara a todas partes, sacar fotos con el iphone, encontrar cosas que no me saquen la bilis y relajarme un poco mientras busco curro. Mis tonterías cotidianas las reservo para un nuevo -y minúsculo- proyecto en euskera que no voy a vincular aquí (si alguien quiere saber algo que me escriba al respecto). Salvo el estupendo café, de Costa Rica sólo voy a echar de menos a un puñado de buenos amigos de los que ya me he despedido por el momento (y a los que podéis leer en sitios como A Vos No Te Creo, Cherac o Marioneta Desinflada). Lo demás, que se lo quede Chinchilla y su padre.





Irán, que Alá nos pille confesados

5 05 2010

Creo que ya sabéis que no me cae nada bien el señor Ahmadinejad (o -yad, que para el caso patatas), básicamente por la represión y persecución que su gabinete ejerce sobre las minorías religiosas en Irán. Hace casi dos años que siete bahá’ís están encarcelados bajo falsas acusaciones, sin los derechos más básicos (como el acceso completo a sus abogados, o el contacto con sus familiares), y sólo ahora han empezado el juicio. A puerta cerrada, para que las irregularidades no salgan a la luz.

Tampoco me gusta mucho la idea de que ande jugando con sus reactores nucleares, pero esto no tiene nada que ver con el hecho de que sea él, de que esté en Irán; me pone nervioso que Francia haga pruebas nucleares en el Pacífico, o que Estados Unidos tenga más de cinco mil cabezas nucleares de último modelo preparadas para hacernos saltar por los aires a todos.

Pero mi falta de simpatía hacia Ahmadinejad no quita para que lo que está pasando últimamente entre los chicos grandes de la comunidad internacional me cause una grave indignación (de ésas que te quitan el hambre y te dan ganas de gritar) y una buena cantidad de miedo.

Tomemos un periódico cualquiera que no apeste demasiado a derecha o izquierda, que sea más bien enclenque y difuso (difícil tarea, lo sé) y busquemos. Irán+nuclear.

Ahmadinejad propone reformar la ley de no proliferación (esa farsa que se quedó siempre en medias tintas y nunca consiguió que las armas nucleares dejaran de proliferar).

Brasil pide paz y buen rollo. Tendrán motivos económicos, claro. Vaya, pues sí.

Y ahora, el golpe de gracia: Estados Unidos se plantea un ataque militar. No sé por qué no me sorprende… Quizá porque pensaba que su próximo objetivo iba a ser Siria (que aunque no tenga cazas sobrevolando el territorio tiene un embargo muy elegante, por apoyar al terrorismo islámico).

Hace falta tener la cara muy dura para decirle a nadie que no juegue con centrales nucleares cuando ellos se han pasado el famoso tratado por el forro durante todos estos años. Y no sólo ese tratado, sino también las convenciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial según las cuales una nación NO PUEDE ATACAR a otra. Rebelión.org tiene un artículo interesante al respecto, en el que citan textualmente parte de esas convenciones: aquí.

¿Dónde queda la famosa soberanía de los pueblos? ¿Por qué los cuatro abusones de siempre siguen saliéndose con la suya? ¿Necesita este planeta una guerra total, que reduzca la población a un 1% para que nos demos cuenta de que no se puede consentir este tipo de despropósitos? ¿O quizá nos merecemos la extinción total?

Sigo creyendo en el ser humano, a pesar de todo (y muy a mi pesar, a veces). Sigo esperando que la gente se levante y diga que ya basta, que no vamos a aceptar más órdenes de un puñado de incompetentes a quienes sólo les interesa su ombligo. De lo contrario, no vamos a levantar cabeza.

para mejorar los ánimos





Egunkaria, we salute you

23 04 2010

A veces me pregunto si la expresión “libertad de expresión” significa algo, valga la redundancia. Recuerdo que la delegación del gobierno de Madrid prohibió una manifestación bajo el nombre “Por la libertad de expresión, contra el cierre del diario Egunkaria”. Supongo que pensaban que no era buena cosa dejar que la gente se expresara, sobre todo si era para criticar al gobierno. A los gobiernos, parece, nunca les ha gustado que los critiquen. No hay más que ver a Bill Clinton hace muy poco asegurando estar convencido de que los terroristas van a atacar su país en breve, y que la culpa es de los que protestan, de los que critican, de los que no siguen el rollo a Obama. El bueno de Obama, que iba a cambiar todo.

Pero me salgo del tema. Es lo que me pasa, cuando pienso en la política de Estados Unidos. Decía que en Madrid habían prohibido una manifestación, siendo el mensaje subyacente que todos aquellos que quisieran apoyar la causa perdida del periódico Egunkaria (un periódico en euskera, para los que no lo sepan) eran, por supuesto, partidarios del terrorismo y gente despreciable.

Hace siete años que se cerró la rotativa, y desde aquel día nefasto sus responsables han visto de todo: calabozo y cárcel, denuncias, vejación en los medios, descrédito, insultos y amenazas, torturas… Claro que el tema de las torturas ya no va a servir para dar lástima a nadie, porque si las denuncias serás denunciado (que profetizaba Evaristo, de La Polla Records). Qué bien, ya estamos todos un poco más a salvo. Por el retrete se van las convenciones internacionales sobre derechos humanos, las recomendaciones de la comisión europea (quién puede culparlos; ellos no pintan nada, los pobres), las plegarias del papa…

Y resulta que, tras todo ese infierno por el que han debido pasar y el tiempo que muchos vascos se han quedado (yo no, que no puedo comprarlo) sin su periódico, el Egunkaria ha sido absuelto. Esto, para muchos, no es noticia; pero lo dejo dicho por si acaso: la Audiencia Nacional exime de todos los cargos al periódico, y deja muy mal parada a la guardia civil y al juez que se encargaba del caso, por haber construído pruebas para apoyar sus teorías, y no teorías sobre los hechos, como debería hacer cualquier investigador que se precie.

Ahora, con unas palmaditas en la espalda, los mandan a casa. A que traten de rehacer sus vidas y levantar sus nombres. Y todos los fantoches que, desde sus tronos de homo erectus superioris, les colgaban sambenitos y los lapidaban con su veneno, mudos. Nadie se disculpa, nadie dice haberse equivocado. Supongo que la gran mayoría de ellos siguen pensando que “algo malo habrán hecho”. Porque hablar en algo que no sea castellano, en el sacrosanto imperio español, es sinónimo de terrorismo.

Por si acaso, para que no caiga en el olvido, quiero dejaros con algunas de las perlas de sabiduría que la prensa española nos regaló a lo largo de este desastre, y que me han llegado recopiladas en un mail (mil esker, Goiota; besarkada bero bat). Acercaos una palangana para vomitar, por si acaso.

Luis del Olmo: En Euskadi están desmantelando a estas horas el aparato
de captación de la banda criminal ETA, el diario Egunkari. No sé si
conocías este panfleto…Tertuliano: No tengo costumbre, pero sí sabía
de su existencia. Yo creo que este es eltercer diario que tiene el
independentismo vasco próximo a Herri Batasuna. Primero fueEgin,
después creo recordar que estuvo Gara y, cierre tras cierre, ahora está
Egunkaria. (ONDA CERO, 20 DE FEBRERO DE 2003)

“Euskaldunon Egunkaria quiere decir El diario en vascuence.” (RAMÓN PIEN RNE, 20 DE FEBRERO DE 2003)

Antes de patrocinio buena noticia del día: “Y me atrevo a decir una
cosa más: me da igual dónde trabajen. Esta operación, en todo caso, es
una buena noticia y como tal hay que saludarla.” (LUIS HERRERO, COPE, 20 DE FEBRERO 2003)

Tras denuncias de torturas de Egunkaria:”Tú dime a mi qué periódico es
un periódico cuyo director se inventa unas mentiras de este tamaño.”
(CURRI VALENZUELA, RNE, 25 DE FEBRERO DE 2003)

“Cuando has dicho eso de que dice este etarra o lo que sea, o director
de periódico, que le habían torturado obligándole a decir quinientas
veces que España empezaba en Irun y terminaba en Algeciras, yo iba en
el coche y he dicho yo en alto: ‘mira, quinientas veces, no, pero una o
dos que lo tuviera que decir, tampoco le pasaba nada’, ja, ja, ja…”
(CURRI VALENZUELA, RNE, 25 DE FEBRERO DE 2003)

“Y hoy estaba la radio pública vasca informando de que habían sido
torturados… es que, sólo faltaría. Es que lo han pasado mal, es que
han entrado entre barrotes. Faltaría más. ¡Esto es una cárcel!” (ROMÁN
CENDOYA, RNE, 25 DE FEBRERO DE 2003)

“De momento, la guardia civil ha salvado a uno de ellos. Es lo único
que nos consta. El director del periódico que intenta suicidarse en el
hospital donde está siendo atendido asfixiándose con la funda de la
almohada no llega a consumar su acto destructivo. De manera, que le ha
salvado la vida la guardia civil.” (MARTÍN FERRAND, ONDA CERO, 26 DE FEBRERO DE 2003)

“A este individuo locoide que ha tenido un amago de suicidio en el
hospital… Este es de la cuadrilla de los coherentes poteadores que yo
llamo. En el País Vasco hay un grupo de coherentes poteadores, que
toman potes regularmente, o sea, por eso son coherentes. ‘Oye, han
matado a uno. Joé, qué plan, ¡otro pote! Oye, han encarcelado a este…
oye, vamos a cenar.’ Hay gente a la que encarcelan y gente a la que
asesinan, pero ellos toman potes todo el rato.” (JOSÉ MARÍA CALLEJA,
ONDA CERO, 26 DE FEBRERO DE 2003)

“Yo lo de la bolsa, por un lado, no sé en qué consiste. ¿Qué es eso de
la bolsa? ¿Alguien lo sabe, alguien ha sido torturado alguna vez?”
(MANUEL ANTONIO RICO, RNE, 26 DE FEBRERO DE 2003)

“Mire, hasta podía ser verdad, por qué no… Se le ha podido ir la
mano… pero mire, piénselo usted, pero no lo diga usted.” (TERTULIANO SIN IDENTIFICAR, RNE, 4 DE MARZO DE 2003)

JOSÉ LUIS BALBÍN: A lo mejor había que entrar a analizar si es verdad
que le hicieron repetir quinientas veces los límites de España, y si
eso es tortura o no es tortura… FEDERICO J. LOSANTOS: Eso sería un
acto pedagógico, pero eso tampoco: lo niega el forense. (COPE, 5 DE
MARZO DE 2003)

“El señor Martxelo Otamedi, que es un etarra en comisión de servicios,
que ha hecho una denuncia de presuntas torturas siguiendo el manual de
los etarras y que, desde luego, el relato que ha hecho el otro día en
El Mundo es el de un cobarde, que colaboraba con la propia policía. ‘Se
me baja la venda de los ojos y yo le digo que se me está bajando la
venda, que me la suban…’ ¡Es un cobarde! Con el Dodotis todo el día
puesto, y a este individuo le hacen la ola en una iglesia, le hacen la ola en launiversidad y le dejan que explique el mensaje de una persona que apoya los asesinatos. A ver si se enteran los señores de las universidades
que le están aceptando, este señor justifica los asesinatos de ETA. Lo
hace regularmente en las tertulias de la Radio Pública Vasca.” (JOSÉ
MARÍA CALLEJA, ONDA CERO, 11 DE MARZO DE 2003)

“Hay cómplices, presuntamente periodistas, como el señor Lapitz,
subdirector de Deia, que se retrata con un ejemplar de Egunkaria en un
acto absolutamente de respaldo terrorista, a un arma de la banda
terrorista, como es ese presunto periódico.” (ISABEL SAN SEBASTIÁN,
COPE, 26 DE FEBRERO DE 2003)

“En el País Vasco se ha cerrado un medio de comunicación. La realidad
es que ese medio de comunicación estaba dirigido por ETA, se había
nombrado por parte de la banda terrorista al director de turno… Hay
pruebas absolutamente concluyentes de que ese medio de comunicación, su empresa editora, financiaba a ETA.” (ISABEL DURÁN, RNE, SEPTIEMBRE 2003)

“Hay que sentir vergüenza de que se utilice un periódico como
instrumento terrorista. Porque aquí, cuando se cerró Egunkaria, mucha
gente dijo ‘¡Aaaah, un periódico!’ No, perdone, esto era un zulo. Esto
era un instrumento de la ETA, esto era un arma tan arma como las
pistolas, porque lo que es un instrumento de una banda terrorista es un
arma.” (ROMÁN CENDOYA, RNE, OCTUBRE 2003)

“Martxelo Otamendi, con un aspecto de haber regresado de unas vacionesen el Caribe, denunciaba torturas, siguiendo la orden de la dirección etarra conocida cualquiera que sepa lo mínimo sobre terrorismo, unaorden que dice que todos los detenidos deben denunciar torturas.” (¿EDURNE URIARTE?, ONDA CERO, ENERO 2004)

“Hace tres días, a un periodista que es de ETA lo han recibido en el
Congreso de los Diputados y le han hecho la ola.” (JOSÉ MARÍA CALLEJA, ONDA CERO, DICIEMBRE 2004)

“Seguro que Otamendi nos dará una gran lección profesional sobre cómoser periodista y, además, participar en una banda armada.” (FERNANDO ÓNEGA,ONDA CERO, MARZO 2005)








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