Septiembre, y todavía hace un calor de primeros de agosto. Algo está raro en el aire; me pregunto qué pasaría si el verano no terminase, y en diciembre empezara a hacer el mismo calor que en julio, y las estaciones se terminaran. Qué curioso que me salga esa frase, siendo yo fan de Marillion (véase la dirección del blog), que sacaron un primer disco con la voz de Steve Hogarth -alias H-, llamado “Seasons End”. Algunos dicen que es lo mejor que han grabado desde que se fue Fish, y algunos días les doy la razón. Otros días me levanto y no creo ser fan de nada.
Desde el ataque de abejas (no eran avispas, parece) de la última entrada, han pasado varias cosas. Hemos encontrado una casa que nos gusta, la hemos comprado (o esa es la ilusión que a uno se le presenta ante los ojos, cuando firma un montón de papeles con los cuales un banco o entidad similar se adueña de su alma hasta nuevo aviso), hemos empezado a comprar cosas que hay que meter en el lugar (una PS3, por ejemplo, y una cafetera), a hacer planes para las próximas semanas, sobre fechas y sitios y cosas y gente.
Mientras tanto el calor no afloja, y yo me he dedicado, entre otras cosas, a ir haciendo viajes (muchos) de y a la casa nueva, cargado con bolsas con todo tipo de objetos. Tenedores, papel higiénico, azúcar, trapos, cuchillas de afeitar. Hay cierta poesía en encontrarnos en un lugar tan bonito (llegarán las fotos, lo prometo) rodeados de fábricas, con un pachinko en el vecindario y pocas opciones de conseguir comida, a no ser que consigamos cazar algún pájaro incauto. La civilización está a un cuarto de hora andando, pero de eso ya hablaré otro día.
Además de la mudanza en curso, también me he dedicado a encontrar un par de trabajillos traduciendo algo de manga. Una tarea muy interesante (sobre todo si a uno le gusta el manga), no muy lucrativa, que cumple dos objetivos a la vez: por un lado sirve de trabajo, si consigues suficiente volumen como para pagar las facturas, y por otro también es estudio. Si además de esas traducciones consigo otro trabajo que puede salir en unos meses, me doy por satisfecho en ese tema, y dedico el resto de mis energías a la tarea más gorda a la vista: ser papá.
Ah, ¿que no lo había dicho? Pues perdón… Sí, vamos a ser papás. Ningún comentario sarcástico al respecto, por favor; soy el primero en reconocer lo raro que puede sonar. Pero más contento que la ostia, Patxi.
Otra cosa que también he hecho (además de conseguir un iPhone 4, que quizá merezca una entrada para él solo, por lo complejo del proceso y lo satisfactorio de los resultados) ha sido convalidar el carnet de conducir ibérico con el nipón. Qué incautos (segunda vez que uso la palabra hoy; debe de ser el calor…). Conducir al revés tiene su cosa, pero nada que no se pueda superar en unos minutos de práctica en el campito. Por suerte, ya estábamos entre vacas y arrozales, o sea que no me ha costado mucho practicar. Por si hay alguien interesado en conseguir su carnet en Japón algún día, dejaré aquí un único consejo que vale su peso en oro: jamás tiréis un pasaporte vencido/invalidado/lo que sea. Ése trozo de cartulina y papel, tenga los años que tenga, tiene que quedarse en algún cajón del que pueda ser rescatado sin volverse uno loco. La policía japonesa, que se encarga de este trámite, pide que uno pueda demostrar que vivió tres meses en el país (Ehpañaaaa) después de sacarse el carnet -aunque no haya manera de demostrar que en ese tiempo uno condujo nada, claro-, y si has cambiado tres veces de documento, como es mi caso, y el primero se perdió en las nieblas del tiempo, lo tienes claro. Tuve que recurrir a todos los papeles habidos y por haber en el inventorio, y lo que finalmente me salvó fue una carta que recibí cuando vivía en Salamanca, avisándome de que había llegado a buen puerto el trámite de inscripción de una colección de cuentos que registré en su día con la propiedad intelectualoide. Benditos sean los salmantinos y sus chorizos.
En cuanto la vida reanude su cauce contaré cosas más jugosas, espero. Hay mucho a la vuelta de la esquina, y este barrio (y este país) promete. Pero será tras una espera incierta, ya que van a tardar lo suyo en instalarnos internet… (pronúnciese esa última palabra como lo haría Enjuto Mojamuto) Besos y abrazos, nengs.
Enhorabuena, os mereceís un gran mérito y espero que os vaya todo bien, e irá bien.
Ya me contarás más aventureras vuestra.
Un beso.
Qué buena noticia! aunque ya lo sospechaba, no por la barriga, pero talvez porque te rodeaba cierto aire de paternidad, no se. Seguro que lo van a hacer muy bien!
Es impresionante la rapidez con la que compraron la casa, me parece que esta vez has sido tu el que se encontró con una exnovia en la ventanilla del banco!
¿Por qué todas las palabras del título comienzan con ¨C¨?
Suerte y abrazos!!
Interesante lo del carnet. Tienes que hacer algun examen?
Yo me lo quiero sacar pero no tengo tiempo. Espero que convaliden pronto.
Por cierto, felicidades por todo…casa, family… espero que nos veamos la semana que viene, aunque sea para echar un tragito de…cafe.
Por ahora vuelvo de viaje, esta vez las Vegas, y espero no dure tanto como las dos semanas anteriores por latin america.
Por cierto, bonito si….pero como en casa (en este caso japon….) no se esta en ninguna parte.
Ondo izan
Kayomaru:
Muchas gracias; seguro que tu optimismo nos trae suerte… Te iré informando, cuando vayan pasando más cosas. De momento, aquello que decías sobre las traducciones era muy cierto, pero ya te contaré por mail.
David:
¿Aire de paternidad? Hmm… Espero que no estés hablando de los kilos de más, que ya no soy lo que era (Papá Nöel es el papá con mayúsculas, y de barrigazo no anda mal). En breve escribiré una entrada dedicada, entre otras cosas, a hablar de cómo perder peso. Claro que si tus intuiciones iban más por el lado anímico tendrá menos gracia el asunto… En fin, que del dinero y eso mejor no hablar; antes había, pero comprarse una casa no es ninguna broma. Back to square one, que se dice, pero ya sabéis dónde venir de visita, cuando queráis escapar un poco de los suegros. Las palabras que empiezan por C, por cierto, no tienen ninguna razón especial. Creo que era una especie de burla de esas películas tipo Cosmopolitan con títulos como Comer, Beber, Amar, o gilipolleces de ésas.
Lekesan:
No hace falta examen para el carnet, pero necesitas tener los papeles bien en regla. El papel que más tiene que preocuparte es el pasaporte que tenías cuando te sacaste el carnet ibérico; tienes que demostrar a la policía nipona que viviste en la Península los tres meses siguientes a conseguir el carnet. Si lo tienes todo preparado, te lo puedes sacar en un día, pero es un día que se va por el desagüe. Suerte por Vegas (what happens there stays there, dicen), y a ver si nos vemos pronto otra vez, coña. Besarkada bat.
Zorionak.
Barkatu, beti bezala berandu nabil… Mil esker, Porco Rosso.