Damas y caballeros, el tsunami no me llevó por delante (aunque muchos ya os enterasteis vía mail y redes sociales), ni la radiación de Fukushima me ha desdentado. Todavía. Pero una andanada de clases y responsabilidades diversas me tienen un tanto anclado al trabajo y alejado de pequeños placeres como éste. Aunque dicen que los blogs están muertos, así que tal vez todo intento por resucitar esta página semianónima sean vanos.
Tengo pensado volver a escribir aquí, aprovechando algunas mejoras tecnológicas que han venido a parar a mis manos y de las que os hablaré si se tercia. Pero antes de volcarme a hacerlo, me gustaría recibir algo de feedback de quien quede en los intratubos. ¿Todavía alguien está suscrito a esto? ¿Alguien tiene intención de leerme y de opinar sobre mis despropósitos?
De ser así, nos veremos pronto por este lado del mundo virtual. Si no, cambiaré de tácticas y metodología. Dicen que para los que están muy ocupados hay soluciones como Twitter, pero sigo sin poder manejarlo correctamente. Decir lo que uno piensa en 140 caracteres es un ejercicio demasiado arduo para un profesor de castellano, diría yo.
Un abrazo.
Pues a mí se me interesa… Igual, si los blogs, como vos decís, están muertos, no me importa mucho. Yo, como buen cartaginés, me he habituado a ser buen perdedor y buen partidario de causas perdidas. Un abrazo
Aupa, Jenaro. Me alegro de que así sea; seremos dos, pues, pasados de moda y dando voces en el vacío sideral. En esta época increíble (de lo cargada que va en potencialidades y en insultos a la ciudadanía mundial) que nos ha tocado vivir quizá no sirva de mucho levantar la voz, pero de menos sirve no decir nada. Un abrazo regordo; te veo en las trincheras ideológicas
Me apunto a seguir con tu blog: creo que tuyo es un buen lugar para reflexionar, además tranquilamente las cosas que nos rodean. Mientras que el Twitter o el Facebook, son otro medio útil de remitir informaciones y opiniones pero sus corrientes son tan rápidos para desarrollarse así que me da mareo a veces. Imagino que actualizar un blog que uno tiene requiere bastante esfuerzo y paciencia, ya que es fácil que uno se caiga en una trampa frecuente de sólo querer recibir muchos comentarios o respuestas afirmativas porque en esta vida tan bulliciosa, la gente tiende esquivar los asuntos no le interesen o no quiere interesarse. Gracias por tu ánimo. Besos.